Carlos Rosado Martínez (Español)

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04-04-2013

Muchos recuerdos llegan a mi mente sobre Mar y Sol 1972. Alegres y placenteros y otros tristes y nostálgicos…

Ese año, un mes después, en mayo, me gradué de Escuela Superior. Poco después me inicié en la Universidad y desde ese momento comencé a descubrir realidades y mundos que desconocía.

Stage [by Thomas "Jimmy" Rosario]Si el reloj de la historia regresara de repente 41 años atrás, allí estaría, disfrutando y aprendiendo. Mar y Sol le marcó la vida a mucha gente, más a jóvenes que a adultos. Yo fui uno de esos jóvenes. La inmensa mayoría lo pasamos bien y sin problemas. Muchos no solo disfrutamos, también crecimos, aprendimos y nos fortalecimos como resultado de la experiencia del festival. Fue una experiencia única que jamás se ha repetido. Para muchos y muchas significó un macetazo en la conciencia, por diversas razones. Por ratos el Festival fue “too much”. Unos cuantos, se fueron en un “viaje” sin regreso: el LSD, abundante y barato allí, les quemó las neuronas y algo más; se “tostaron” para siempre. Dos o tres, si mal no recuerdo, entregaron su vida, víctimas de la violencia irracional o por accidente, QEPD.

Pero a pesar de todo lo malo que se dijo y lo que aún se pueda decir, desde mi punto de vista, fue uno de los mejores banquetes musicales y culturales de todos los tiempos que se hecho en PR. Generó mucha oposición y críticas de parte de los sectores conservadores, religiosos y políticos. Aún así se hizo y quedó como quedó.

Muchos músicos, cantantes, hippies y turistas, de EU y países vecinos, descubrieron a PR gracias a ese Festival. La mayoría de los asistentes nos llevamos buenos recuerdos; me consta que es así. Y otros, no tan buenos, ya que por momentos el Festival se convirtió en un caos de tantas personas que llegaron, varias veces el número estimado por los organizadores. Algo parecido, aunque en menor escala, había ocurrido en el Festival Woodstock tres años antes, en 1969, en el norte del estado de NY. Soy un sobreviviente complacido de ese Festival.

¡Que viva por siempre en el recuerdo, lo mejor de Mar y Sol 1972!

– Carlos Rosado Martínez (Puerto Rico)